Fue muy lindo. Ese día creamos algo totalmente fuera de planes, adaptándonos a las restricciones e incertidumbre de una pandemia global construimos algo que nunca nos habríamos imaginado, lleno de toda la magia que caracteriza nuestra unión.
Celebramos nuestro matrimonio en siete países al mismo tiempo: Inglaterra, Colombia, Croacia, Francia, Estados Unidos, Escocia y Bahrain. Casi que retando a la distancia física, logramos generar un espacio de intimidad virtual donde bailamos, cantamos, reímos y lloramos. Estuvimos rodeados de amor y familia, tan lejos pero a la vez tan cerca.
Yo me arreglé en la sala de la casa, con mi mamá prácticamente sentada al lado - a través de una pantalla.
Aquí fue donde empezamos a sentir como el amor y la alegría cruzaron fronteras y dimensiones permitiendo a nuestras familias estar verdaderamente presentes sin su presencia física. Desde el maquillaje hasta la puesta del vestido y la salida de la casa, mi mamá estuvo ahí - apurándonos para salir rápido y asegurarse de que no llegáramos tarde a la ceremonia.
La ceremonia fue corta y muy inglesa pero nosotros la hicimos emotiva, transmitiendo en vivo desde el momento que primero nos vimos. Con algunos espectadores en pijama (pues eran las 4 am hora Colombia) y otros arreglados con lo que habían planeado ponerse ese día.
Para los que conocen a mi familia, sabrán que es prácticamente una tradición que a la novia se le dificulte decir los votos. La mezcla de nervios y emoción resulta en una risa incontrolable que Benjamín presenció por primera vez cuando me propuso.
En nuestra ceremonia, igual que mi madre y mi hermana en sus días, al momento de decir los votos se me fue la voz y me entró la risa. Hasta eso pudieron presenciar nuestros televidentes quienes, al momento que escucharon anunciar a Mr & Mrs Mujkic Alcocer saltaron de emoción y llenaron el salón del Town Hall de vítores en honor a los novios.
Cumplimos todos los pasos que hacen parte de una gran boda pero a nuestra manera.
La celebración fue dirigida por Robe como maestro de ceremonias, guiándonos entre idiomas, pantallas, videos y fotos. Empezó el brindis con discursos de nuestros papás: desde Cartagena y Zagreb. Sus palabras nos llegaron al alma y nos llenaron de lágrimas y risas.
Luego escuchamos mensajes de nuestras hermanas, mamás, y las personas más cercanas a nuestro corazón que se unían a expresarnos un amor sin medida.
Sin darnos cuenta comenzamos nuestro ‘primer baile’ sin una canción sino al son de los aplausos de todos los que nos acompañaban en la pantalla. Y cortamos frente a la cámara el pudín que mandamos a hacer en Londres que luego fue repartido en Cartagena con una réplica exacta.
Además del amor, a todos nos unió la música.
En Londres, Benjamin nos tocó guitarra y cantó ópera, en Cartagena bailaron porros y vallenatos. Y en Croacia nos pusieron una serenata que nos llegó por whatsapp directo al corazón. Escuchar a Jasna y Gera tan felices con sus amigos cantando la 'Canción a Mariana' terminó de sellar nuestra mágica celebración.
Ahora que recordamos ese día para escribir estas palabras queremos darles las gracias desde el fondo de nuestro corazón.
Gracias a todos los que pudieron acompañarnos de manera física, virtual o espiritual. Gracias a los que nos llenaron de palabras y demostraciones de cariño.
Gracias infinitas a todos los que nos rodean por querernos tanto y adaptarse con nosotros.
Love,
Benjamin & Mariana